— Gracias compa ñ eros — comenz ó su discurso mientras levantaba la mano para acallar al p ú blico — , gracias compa ñ eras. Estamos aqu í reunidos, compa ñ eros y compa ñ eras, en esta asamblea internacional de emergencia convocada por las razones de p ú blico conocimiento, para poner fin al reinado del terror que los humanos nos est á n haciendo vivir desde hace much í simos siglos. Hemos soportado durante demasiado tiempo su humillaci ó n, su violencia y su codicia. Es este el momento, compa ñ eras y compa ñ eros, de que nos unamos entre nosotros, olvidando las diferencias que hemos est ú pidamente construido. Debemos convocar a esta lucha tambi é n a los compa ñ eros del Sindicato Marino Internacional y no olvidarnos de la Uni ó n Terrestre de Mascotas, quienes … — intenta decir mientras el p ú blico lo interrumpe con gritos y abucheos — . Por favor, ¡ por favor compa ñ eros! Es momento de unirnos, todos y cada uno de nosotros. Debemos juntarnos para ponerle fin a este m...
Escritos varios: absurdos, críticos, con humor. La seriedad no vino instalada de fábrica